El comercio tradicional es, y ha sido desde siempre, el motor vitalista de los barrios. Una ciudad sin comercio minorista, es una ciudad sin vida. Las tiendas del barrio aportan familiaridad en el servicio y una relación más humana y personal. Barcelona desde siempre ha sido y es una ciudad comercial tradicional.
El comercio tradicional aporta riqueza ya que al contar con un número elevado de pequeños empresarios, éstos contribuyen al desarrollo de los barrios dando trabajo a una importante cantidad de gente.
¿Qué papel tienen los mercados dentro de este marco?, pues el de protagonistas, ya que los mercados son los ejes vertebradores de las zonas comerciales donde se encuentran y actúan como verdaderos motores comerciales del barrio. Los mercados con más importancia o competitividad tendrán más trascendencia en su zona de polaridad comercial, ayudando a que ésta tenga más presencia de público.
Esta situación se manifiesta cuando los mercados se trasladan. Con ellos se trasladan los flujos de gente hacia a la nueva ubicación. Esto produce que el comercio próximo al mercado, sufra una pequeña crisis temporal, mientras que el comercio dentro de la nueva polaridad disfruta de un nuevo impulso, el cual seguramente perderá cuando se regrese a la nueva ubicación.
Por esto la importancia de los mercados; no sólo son los motores de los barrios sino de todo su entorno comercial.